Nuestra Historia

Soy Aliss Hartmann

 

Soy la cuarta hija de Ratibor Hartmann y Dinorah Sandi. Nací el 18 de diciembre de 1971, tengo 4 hermanos siendo yo la única mujer del clan.

Formo parte de la tercera generación que trabaja el café, siguiendo los pasos de mis padres.

Todo comenzó cuando mi padre Ratibor compró un terreno destinado para sembrar café en los años cincuenta que, más adelante, se convirtió en lo que hoy es Finca Hartmann.

Yo crecí en la finca viendo a mis padres trabajando diariamente con mucho amor y esmero, de ellos nace el amor por la naturaleza y la pasión por el café en nuestra familia.

Desde niña supe lo que era cosechar las cerezas rojas del café, algo que compartía junto a mis hermanos. Para nosotros esto era diversión y no un trabajo.

El tiempo de zafra era la época más linda del año porque la finca se llenaba de trabajadores y había muchas cosas por hacer, por ejemplo, ir a recoger el café, despulparlo, secarlo al sol y guardarlo en las bodegas. Como niños, esto era toda una aventura: nos trepábamos en lo alto de los sacos y nos dejábamos caer cubriéndonos de los granos secos del café.

Este grano de oro ha sido nuestra pasión y sostén por muchos años. Mis padres me enseñaron a amar nuestro trabajo y de allí nace el deseo de producir cafés de calidad.

De adultos, cada quien tomó su rol en la Finca Hartmann. El mío es de administradora. Con el tiempo, después de formar mi propia familia, me nació el deseo de seguir la línea del café junto a mis hijos y lograr compartir y transmitirles el mismo amor y respeto de lo que significa el mundo del café, y así nació nuestro proyecto Finca Momoto.

 

 

Nuestra Finca

Finca Momoto fue creada en el año 2015. Estamos ubicados en Santa Clara, Renacimiento, Chiriquí, Panamá.

Contamos con una altura de 1500 metros sobre el nivel del mar y un microclima perfecto para producir cafés de especialidad.

Al momento de adquirir la finca, el propósito era el de trabajar junto a mis hijos, Giuliana y Giuseppe introduciéndolos poco a poco en el mundo del café de especialidad. Quería enseñarles el valor de la tierra, el respeto a la naturaleza, compartir con ellos el amor y la pasión por el café que me enseñaron mis padres.

Cuando vimos la finca por primera vez, sabíamos que iba a ser un gran reto, ya que estaba completamente abandonada. Para nosotros, amantes de los desafíos, nos llenamos de coraje y nos pusimos a trabajar.

Nuestra finquita es un proyecto familiar creado con la visión de compartir nuestros cafés especiales con el mundo.